
Amantes de la naturaleza, he aquí una historia para todos aquellos que disfruten
de una buena tarde de parque.
Santiago es una ciudad ruidosa, repleta de edificios, micros, y gente tensa. Aún así se pueden encontrar ciertos espacios secretos y maravillosos dónde uno puede respirar, relajarse y aislarse de tanta tensión citadina. Son esos pequeños parques que abundan en comunas como Ñuñoa y Providencia. Aquí se pueden hacer paseos, pic-nics o simplemente nada, pastar un rato mirando los árboles. En períodos como estos, donde el care'gallo pega más fuerte que nunca, un plan como este no cae nada de mal. (Leer más)

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